viernes, 26 de agosto de 2011

Mi regreso al palacio


Ahora es verano y en breve volvere al palacio, pero esta vez en otras condiciones y de otra manera. Esta vez mi Amo no podra acompañarme, pero se que estara conmigo en todo momento. Esta vez no se me tratara como sumisa, estare en otras condiciones...
Ya tengo todo preparado para salir mañana de viaje, vienen a recogerme..






Recibo un sms a las 5 de la tarde: 'Buenas tardes kara, soy Amo Roberto, llegaré a recogerte sobre las siete de la tarde. Confirmame que todo está bien y tu estás preparada'. Si, a esa hora estaba preparada tal y como mi Amo me había indicado, no hacía más que pensar en mi regreso al Palacio, ya estuve una vez, en navidades, pero esta vez no sería para una sesión de unas horas, sería un training de fin de semana, mi Amo había decidido que a estas altura de mi doma estaba preparada para pasar 48 horas como pet. Tenía una sensación de vértigo, no me llegaba la respiración, llevaba toda la semana pensando que ese momento no llegaría o quizás ocurriría algo que lo impidiera, era un sensación de inquietud, miedo, nervios, de excitación por otra... pensaba que sería igual que el que hace puenting, preparado al borde del precipicio, todo preparado, anclajes, arneses.. confiado y seguro de que nada fallará, solo falta dar el salto, esa sensación de tirarse al vacío aún sabiendo que nada malo pasará.

Le contesto y espero pacientemente a la hora fijada. A las 7 antes de salir por la puerta, me miro en el espejo, ya me había mirado varias veces antes, pero no hacía más que comprobar que todo estuviera tal cual se me había indicado, sólo llevaba un vestido negro atado con un lazo al cuello y un tanga mínimo, unas sandalias negras, mi collar de doma y un foular alrededor para cuando saliera a la calle y mi pequeña maleta, tampoco llevaba mucho, una pequeña muda para mi vuelta, productos de higiene personal y unas deportivas que luego sabría más tarde para qué... Allí no iba a necesitar nada más, se supone que no necesitaría ropa en todo el fin de semana, estaría desnuda, tan solo con un collar alrededor de mi cuello, encadenada continuamente, solo liberada para algún disciplinaje, entrenamiento o prueba y sin poder decir ninguna palabra humana...
Esas eran las directrices... y era todo lo que sabía, poco según mi Amo, pues Él insistía en que era todo lo que tenía que saber cada vez que hablaba de éste o de cualquier otro tranining..
Las 7, un último vistazo en el espejo, como a cámara lenta agarro el pomo de la puerta con fuerza intentando abrirla, como si no pudiera abrirse... por fin la abro, salgo rápidamente, cojo el ascensor y espero en la puerta del portal a que Amo Roberto pase, no sé que coche es y la incertidumbre y la espera se me hacen eternas.
Aparece, para el coche, se baja y se acerca a mí, me saluda, le respondo tímidamente y en voz baja. Él  me rodea con su brazo y me anima a caminar como si estuviera hierática y él supiera que me costaba, casi me empujaba hacia el coche.
Cuando me senté en el coche me senté tal y como me había indicado mi Amo, piernas abiertas y falda lo suficientemente levantada por si Amo Roberto quería disponer de esa visión o de cualquier otra cosa. Más tarde Amo Roberto me confesó que cuando me vió apoyada en la pared de ladrillos cerca del portal medio encogida de hombros y con cara de asustada, dijo que parecía como un pajarillo caído del nido...
La primera parte del viaje debido a mis nervios y por orden de mi Amo, (pues me llamaba de vez en cuando para ver  como me encontraba y darme fuerza y ánimos), fue una conversación distendida que me vino muy bien para relajarme y difuminar un poco la tensión.
Llegados a un punto, paramos, es la hora de poner mi fular en mis ojos, ahora empezaba realmente mi training, haría el resto del viaje en protocolo, sin articular palabra humana..






Llegamos a palacio, allí sus esclava yara y su sumisa brisa esperaban para recibirme. Con los ojos vendados me llevaron desde el coche hasta la sala principal de la casa, allí esperaban órdenes de mi Amo, pues Él a través del teléfono iba dirigiendo todo el proceso.
Allí en medio de la estancia, me indican que debo despojarme de todo lo que llevo... incluso del collar de mi Amo, al cual me aferro cuando tienen que quitármelo para ponerme otro impersonal pues debía permanecer en palacio con un collar impersonal, como cualquier otra esclava a la que se iba a domar, entrenar y disciplinar... Me lo quitan, me ponen otro, mas grande, mas grueso, casi no puedo mover el cuello, no sé si era una percepción mía personal... era ancho, negro con una argolla grande...
Yara, su esclava principal, una vez dispuesta me sube a la mazmorra y allí debemos esperar hasta que llegue Amo Roberto en cierta posición, de pie, piernas abiertas y manos detrás de la nuca. La espera se me hace larga y mi rebeldía empieza a aflorar y tiendo a bajar los brazos pensando que nadie me diría nada, pues la espera parecía larga, pero yara estaba detrás de mí y como buena esclava, bien disciplinada desde atrás y sin mediar palabra me colocaba los brazos en la posición inicial... Al ver mi inquietud, me preguntó si es que me molestaba el cuello y asentí, me dio la concesión de relajar la postura sin dejar de tener las manos detrás de la nuca.
Amo Roberto aparece tras una larga conversación con mi Amo, no sé quien estaba más nervioso si Él o yo, supongo que para Él era también difícil hacer pasar por esta prueba a su sumisa, sola y sin su presencia y desde tan lejos como estaba.
Antes de meterme en lo que sería mi habitáculo para todo el fin de semana, yara y brisa me atan las muñecas con unas cuerdas y las estiran haciendo que mis brazos estén bien estirados, mis piernas abiertas y mi espalda dispuesta para lo que iba a ser mi primer disciplinaje. Iba a ser azotada con látigo, dicen, tanto mi Amo como Amo Roberto que el látigo es el instrumento más puro con el que se castiga a una sumisa, así que ese iba a ser el único instrumento de castigo que iban a utilizar conmigo en todo mi entrenamiento. Las órdenes eran que a partir de esa hora y a lo largo de toda la noche cada tres horas iba a ser disciplinada con él.
Intento concentrarme, mi primera vez ante un látigo, ¿sería capaz de soportar aquella nueva forma de azotarme?... Me concentro y empieza el primero y los siguientes, procuro mantenerme, pues mi orgullo y mi rebeldía ante no querer doblegarme me obligan. Una vez concluido, me desatan y yara y brisa me abrazan y me consuelan, todo sin palabras, pues ellas también tenían prohibido hablarme, sólo podíamos comunicarnos de una manera que estaba establecida y que pronto sabría cual era.
Me llevan a mi celda- jaula, me encadenan con una cadena muy larga y pesada, me encanta que sea larga porque me gusta moverme y disponer de espacio, aunque sea limitado. La cadena pesaba mucho, mi collar no me gustaba, no hacía más que tocármelo, como para familiarizarme con él, pues no tenía nada más. Bueno sí, llevaba  las pulseras que mi Amo me había ido añadiendo a mis muñecas y tobillos según iba avanzando en mi doma; una pulsera en mi mano izquierda y dos tobilleras de plata en cada tobillo y además una roja en mi tobillo izquierdo que indicaba el nivel que había alcanzado, ya solo quedaba el negro, que lograría una vez superadas ésta última prueba.
Me dejan en mi celda para que me familiaricé con ella, toda de moqueta negra, una cortina negra al final muy estrecha, donde me imaginaba que habría una ventana, una alfombra de pelo negro a poca distancia de esa supuesta ventana y de la puerta de barrotes de metal de la entrada. Encima de esa alfombra había un cojín a modo de almohada, pues me habían ofrecido una almohada y yo sugerí que en esas condiciones mejor sería un cojín... yo dando ideas... Miraba para todos lados, la estancia era rectangular, alargada y muy amplia, tanto, que luego pude comprobar que no podía llegar a los extremos a pesar de que mi cadena era larga. Encendieron un par de velas que había en unos soportes negros de metal que colgaban en las paredes, como en los castillos, creo que esa era toda la luz de que disponía. También había cerca de una pared dos platos de perro de metal, uno vacío y otro con agua..., los miré y pensé: "Eso es todo lo que tengo para beber y comer, ni cubiertos, ni servilletas... ¿seré capaz de comer todo lo que me pongan?... También mi Amo había dispuesto algo que me había dicho que pondría en mi celda que me haría compañía, pensé dada la situación que quizá sería un juguete de goma para perros o algo similar, pero no, era un cuaderno y un bolígrafo para que escribiera sobre mis pensamientos y sensaciones, al principio todas muy confusas y como en nebulosa, todo me parecía como si fuera una ensoñación.. 





Casi sin darme tiempo, mientras me familiarizaba con este nuevo lugar y esta nueva situación, aparecieron de nuevo Amo Roberto con yara y brisa, a cuatro patas, una a cada lado. Amo Roberto me explicaba mientras yo miraba al suelo desde mi posición a cuatro patas, pues no se me permitía otra postura, que ellas me iban a enseñar a aprender a comunicarme si quería o necesitaba alguna cosa. Así que levanté la mirada y las miraba a ellas atentamente. Amo Roberto empieza diciendo: "Si tienes hambre o sed tienes que hacer lo siguiente: ¡yara, brisa!" Y ellas emitían una especie de ladrido. "Si tienes alguna necesidad fisiológica tienes que hacer lo siguiente: ¡yara, brisa!" Y emitían unos gemidos de perrito como lastimero, que en ese momento me derrumbé, mi cabeza cayó entre mis patas y quería llorar, pensaba que jamás iba a poder hacer eso, pensaba que jamás podría llegar a hacer eso, era mi primer día y tenía que ir asimilando.... La última recomendación es que en caso de emergencia se me permitía hablar haciendo una especie de gesto con las patas, como cuando un perrito se incorpora y manteniéndose sobre sus patas traseras eleva sus patas delanteras y las junta como para pedir algo. Todo parecía aparentemente sencillo, pero yo me sentía incapaz de poder llegar a reproducir cualquiera de las tres indicaciones que se me habían explicado.
Al terminar con este pequeño entrenamiento, me indican que en breve me traerán la cena y se van.
Viene la cena en un plato de perro de metal, ellas estaban continuamente presentes, a mi lado, controlando todos mis movimientos, no podía andar por la celda, ni hablar con ellas, ni usar las manos... ellas eran los ojos de su Amo. Allí estaba el plato, yo lo miré, me costaba acercarme para comer, la sensación, el ambiente, la situación... Acerqué mi boca al plato y dí el primer bocado, no recuerdo que era, creo que era tortilla con trocitos de pan. Me costó el primer bocado, pero mi hambre podía más y empecé a deborar aquello, a esas horas de la noche después de todo lo acaecido durante todo el día tenía mucha hambre y tenía muchas ganas de comer....
Durante aquella noche, por orden expresa de mi Amo, venían cada tres horas a despertarme para darme mi ración de latigazos, como en Historia de O, sin saber porque, ni cuando, era azotada y usada para ser disciplinada en aquel castillo. Me había costado conciliar el sueño, pues mi collar era grande y pesaba, además la cadena que pendía de mi cuello también lo era y cada vez que me daba la vuelta tenía que moverme con ella. Tampoco podía dejar de pensar en todas las sensaciones que había tenido aquel dia, todo eso me daba vueltas en mi cabeza lo vivido y lo presente, sola, en aquella celda, con aquella cadena... pero me reconforté entre la alfombra de pelo negra y el edredón y conseguí dormir.
Al poco de mi sueño suena la puerta de mi celda, cerrada con llave y con candado. Abro los ojos y allí estaban los tres, ellas deslizaron el edredón suavemente hasta mis pies, yo me incorporé les miré entre dormida y sorprendida, no sé porque que porque antes de acostarme se me habían dado instrucciones de como pasaría la noche. Sentí unas ganas de rebelarme, de negarme, pero mi sueño pudo más, ellas me cogieron de ambos brazos y me levantaron aunque opuse algo de resistencia. Me levanté y me volvieron a atar las muñecas con cuerdas mientras ellas las sujetaban a cada extremo de la estancia para estirar bien mis brazos y mi espalda estuviera bien dispuesta. Así estuvimos durante toda la noche, y las sesiones eran cada vez mas duras... nunca llegué a caerme y el dueño del látigo controloba muy bien mi nivel de resistencia.



Ya de madrugada me dijeron que quedaba una sesión más pero entre Amos habían decidido que ya era suficiente y me dejaban descansar y dormir un poco  hasta el día siguiente, que empezaría pronto, pues conociendo a mi Amo seguro habría un programa apretadito... de hecho estuvieron hablando entre ellos sobre este traninig durante casi tres meses...
Serían más o menos las 9 de la mañana, no tenía reloj pero tenía costumbre en verano de no llevar reloj y calcular la hora según la posición del sol, algo que también practico en invierno, así que por la temperatura y la luz del sol sería más o menos esa hora. De nuevo oigo como se abre la puerta de mi celda, a pesar de mi sueño y aferrarme a mi cojín, mi mente estaba alerta. Oigo un: "¡Buenos días!", por supuesto era Amo Roberto el único que podía hablar. "Acabo de hablar con tu Amo y dice que está muy orgulloso de tí y que luego llamará para hablar contigo, después se te subirá el desayuno".
Hablo con mi Amo le cuento mis experiencias y sensaciones, me anima y me dice que está muy orgulloso de mí.
Me suben el desayuno, cereales con leche chocoloteada... Me dejan sola, confían en que no usaré las manos y me dejan que tenga mi intimidad mientras desayuno. Mi hambre era constante así que no sé  como empecé a aprender a comer de esa manera, con las manos alrededor del plato, intentando no meter el pelo en él, pues no tenía goma para recoger el pelo. Una vez terminé tenía necesidad de limpiarme, obviamente, así que usé la bolsa de plástico que había bajo el plato...





Hoy tocaba mi entrenamiento como perrita, como debía comportarme, andar con o sin correa y como debía reaccionar según el movimiento o tirón de la correa. Si llevaba la correa puesta y según el número de tirones signficaba una postura: uno, de rodillas; dos, sentada; tres, tumbada. Pero luego venía la complicación, si estando de pie era un tirón la postura debía ser de rodillas, pero si de ésta eran dos tirones había que pasar a las dos siguientes, que sería tumbada y desde ésta si eran tres tirones, la posición sería directamente de pie. Es decir, se contaban las posturas de arriba a abajo y viceversa, dependiendo del punto de partida de pie o tumbada, todo eso a la mayor rapidez y celeridad posible. 
Recuerdo que este fue mi primer entrenamiento la primera noche que llegué a palacio antes de cenar, estaba ya tan cansada mentalmetne que casi no me salía, yara  fruncía el ceño y negaba fuertemente con la cabeza, brisa me miraba y ponía su mano sobre mi hombro para  tranquilizarme.. había un momento en que no podía concentrarme, creo que mi mente estaba saturada con tantas sensaciones, pero con la paciencia de yara, la comprension de brisa y mi concentración lo logramos, debían enseñarme bien porque luego tendría que demostrar a Amo Roberto, no sólo que lo había aprendido sino que sus sumisas eran buenas entrenadoras, era una gran responsabilidad. Al poco subió y parece que todo fue más sencillo de lo q parecía, pero aún así dijo que a la mañana siguiente repasaríamos.
Así que mi segundo día en palacio fue repaso de mi entrenamiento, aumentando algunas otras cosas, de cómo debía caminar detrás de un Amo sin correa, pendiente de su paso y seguirle al mismo ritmo y si paraba, estar atenta para no chocarte, predecirlo y parar justo a unos centímetros detrás de Él.
El adiestramiento prosiguió con posturas, algunas distintas y nuevas para mí, otras similares a las que ya conocía. Después digamos del adiestramiento más serio y duro, venía la parte lúdica, la más divertida para ellas. Él sacó una pelota y la empezó a tirar, ellas muy divertidas salían corriendo a cuatro patas tras ella, la cogían con la boca y se la devolvían de nuevo a su Amo... yo pensé, pues si piensan que yo voy a hacer eso lo llevan claro. El rato fue transcurriendo mientras las observaba hierática y con la boca abierta lo felices y divertidas que parecían, realmente parecía que se lo estaban pasando genial. En este pensamiento, claro, esa era digamos la muestra, ahora me tocaba a mí... "¡Kara, yara, brisa, a ver quien coge la pelota!" Y casi sin pensar me puse a corretear con ellas, ya había cierta complicidad... Luego tuve que ir yo sola a por ella y jugar a un juego que a ellas les gustaba mucho, se les vendaba los ojos y tenían que seguir los pasos de su Amo sólo por el sonido casi imperceptible de sus pasos o del roce que hacía el pantalón a cada movimiento.
Al final fue divertido y agotador a la vez. 




Una vez terminado dicho adiestramiento tocaba la hora del baño.... Como ya estaba desnuda eso no era problema..., tenían una terraza bastante grande con el suelo color teja. Todo estaba dispuesto: jabón y una manguera. A pesar de que estábamos en la sierra, era verano y ya medio día, con lo cual el sol calentaba. Me dispusieron a cuatro patas (mi posición habitual, ¡qué redundancia!) y con la manguera empezaron a bañarme yara y brisa, me enjabonaron bien, por todas partes, sin olvidar ninguna parte de mi piel. Después me dejaron secarme al sol, me tumbé, me encontraba bastante agotada, tanto ejercicio y después una buena ducha con agua fría... El suelo de la terraza estaba caliente por todo lo que había calentado el sol por la mañana y a pesar de sentir mi cuerpo desnudo sobre ese tipo de suelo, para mí era reconfortante, tanto que me dejé caer sobre él y allí me dejaron sola durante un largo rato para reponerme.





Después de la comida intenté dormir un poco en mi celda a ver si podía recuperar algo de sueño, pues la noche anterior fue como una imaginaria. Pero no podía, no hacía más que dar vueltas y vueltas, como siempre había alguien en una pequeña celda que había al lado, yara vino a verme y me consoló con palabras, pasada la primera fase de inmersión digamos, y yo ya tenía aceptado que no podía hablar, a ellas si se les permitía hablarme. Así que me consolaba con palabras, miró mis marcas y fue a por un poco de aceite o crema para darme un masaje no solo relajante sino calmante para mis marcas tanto externas como internas. Fue muy cariñosa conmigo, despertando un instinto hasta ahora casi desconocido para mí, me daba la sensación de que me sentía, creo que por primera vez, atraída sensual y sexualmente por una mujer, una mujer encantadora, agradable, atenta, sensual... Casi sentí ganas de más...
Por la tarde siguieron mas disciplinajes, tras ellos llegó un momento que Amo Roberto, por orden de mi Amo, habían decidido que a pesar  de que todo había sido muy duro, yo iba avanzando e iba superando límites y en muestra de reconocimiento, me daban permiso para hablar y charlar con yara y brisa y se me permitía tomar un refresco en ¡un vaso!... Ohhh...  Aquel momento fue de repente, como si se abrieran las nubes en medio de un cielo soleado, como un soplo de aire fresco... La verdad es que no sabía si lo necesitaba, pero resultó ser un gran receso para mí. Se nos dio permiso para salir a la pequeña terraza de que disponía aquella mazmorra, estar al aire libre y ver el cielo. Sobre la barandilla de la terraza había una especie de pañuelos y esterillas que la cubrían para que desde fuera nada se pudiera ver. Ellas charlaban, yo algo comentaba también, la verdad es que ellas eran encantadoras y su teson, apoyo y su cariño hicieron que yo me sintiera mas relajada y pudiera llevar a cabo mis logros. Desde la terraza se podía oir a los vecinos que estaban abajo y que hablaban muy alto, yara y brisa comentaban que eso era muy continuado, así que ante aquello me salió contestarles de alguna manera y de repente me salieron dos ladridos fuertes, altos y claros... Ellas me miraron asombradas, Amo Roberto debió de oirlo también, se asomó y dijo: "Así debes ladrar cuando llame tu Amo...jaja..." y se fue dejándonos a solas de nuevo.
Llegado un momento apareció de nuevo Amo Roberto, que nos había dejado solas para contarnos nuestras cosas e intercambiar experiencias y sensaciones, y dijo: "Bueno, pues ahora que ya habéis tenido un pequeño periodo de descanso, cada una a su sitio, para dentro de poco cenar".
Ellas se levantaron y esperaban a que yo entrara de nuevo en mi celda, me las quedé mirando, y en ese momento todo lo que era cielo azul claro y nubes blancas de algodón, se convirtió en una cielo negro con nubes grises...  Yo volvía de nuevo a mi celda, volvía a ser encadenada, volvía sobre mis cuatro patas, muda, sin poder hablar... tras un instante muy pequeño de libertad. De repente me sentía muy triste y sola... daba vueltas por mi celda a ver hasta donde llegaba mi cadena, me asomaba a la puerta hecha solo de barrotes de acero negro, con un candado... como si pudiera salir encadenada como estaba... Al ver que no había otra alternativa, me fui a mi mantita de pelo negra, me senté y abracé mis rodillas muy triste, sin poder llegar a llorar. (Luego más tarde mi Amo me confesaría que ésta era otra de las pruebas...)











Después de un largo rato, abrieron de nuevo la celda, venían los tres, yara sostenía una lata en su mano y Amo Roberto empezó a hablar: "Buenas noches, kara. Te vamos a preparar la cena tal y como ha indicado tu Amo. Nos ha pedido que la cena de hoy fuera comida para perros, esta es la lata, hemos cogido una con un sabor agradable y lo más parecida a comida humana, ahora yara se irá a prepararla y la pondremos en tu bol" . Bueno, la explicación fue mucho más larga pero no la recuerdo, yo casi no oía sus palabras mirando atónita aquella lata, que con la luz que había no acertaba ni a leer lo que ponía, ni tan siquiera adivinar el dibujo de la misma. Se van. Vuelven. Colocan el bol en el sitio de siempre y me dicen que coma, se quedan esperando los tres, mirando. Yo les miraba a ellos desde mi altura, casi no acertaba a ver sus caras, solo de cintura para abajo, los tres de pie, hieráticos, esperando. Volví mi mirada de nuevo al bol, lo miraba y casi no era capaz de acercarme, lo miraba, lo pensaba... pensaba que tenía que hacerlo, pero no era capaz de moverme, estaba como inerte. Él insistía, ellos esperaban pacientemente. Acerqué mi cara al bol, percibía el olor que emanaba esa comida, de repente sentí arcadas, me daban ganas de vomitar. Acerqué mi boca al bol y me dispuse a intentar coger con mis labios algo de aquella comida. La pasé de mis labios a mi boca e intenté masticar, casi vomito... Una vez di el paso, Amo Roberto dijo que ya era suficiente y no hacía falta más, que en realidad no era comida para perros, que era un guiso de albóndigas con patatas que había preparado la gran cocinera de yara. 




Me sacaron de la celda y me llevaron al centro de la mazmorra donde había otra mantita de pelo, donde yara y brisa se sentaron a mi lado. Yo todavía estaba intentando 'digerir' todas aquellas palabras, sobre todo las últimas, ahora si que me había quedado muda, muda de verdad, no había nadie que me lo impidiera, ahora si se me permitía hablar. Me preguntaban si necesitaba algo, si quería algo en especial, como me sentía... Yo tenía el estómago revuelto a punto de vomitar y pedí una tónica. Mientras me la tomaba e intentaba reponerme física y mentalmente me preguntaron si quería algo de cena, porque a pesar de todo yo tenía hambre. Me ofrecieron pollo, jamón de york... un montón de cosas alternativas, pero como yo sé lo bien que cocina yara y lo que me gustan a mi los guisos, dije: "Quiero albóndigas con patatas". Amo Roberto se quedó mirándome estupefacto, y de hecho me preguntó si realmente era eso lo que quería de cena, yo asentí. Todos se echaron a reir y yo también...

Esa misma noche, estaba preparada una salida por el campo, desnuda y con mis zapatillas y supongo que en compañía de yara y brisa. Finalmente esa actividad se suspendió dada la intensidad de las dos últimas pruebas. Así que esa noche pude dormir todo seguido, cansada y exhausta hasta la mañana siguiente.
Era domingo, último día, esta vez creo que me desperté antes de que ellos aparecieran. Estaba inquieta, intranquila, pensaba porque tardaban tanto en subir, ya olía mi salida, ya pronto saldría de allí... Nadie estaba allí, miraba aquella puerta llena de barrotes, me fijé en el candado ¿y si estuviera abierto? Desde mi posición a cuatro patas no llegaba, así que me puse de rodillas, pero el candado estaba cerrado, empecé a agitar la puerta para ver si me oían, no sé si aquella mazmorra estaría insonorizada. Nada... Sólo me quedaba otra opción para hacerles saber que estaba despierta, y como ya sabía solo tenía una manera de comunicarme, así que empecé a ladrar, primero un ladrido no muy alto, luego más y más seguidos y cada vez más altos, al tiempo que movía la puerta.... Aparecieron con el desayuno, me dijeron que tardaban porque estaban preparando todo para la vuelta. 
Después de desayunar, otra vez sola, miraba intrigada la cortina negra que tanto observaba durante mi cautiverio. Era el momento de investigar, de ser rebelde, me acerqué, era una pequeña ventana y tenía dos hojas corredizas, ¡qué tentación!.... No pude evitarlo, la abrí, miré tras ella, observaba un precioso bosque, lleno de árboles, un cielo azul infinito, un señor paseando con su perro... "!Qué curioso, ¿no?", pensé. Y de repente me imaginé que ayer por la noche podría haber estado paseando por allí. Por un momento me trasladé mentalmente por donde estaba paseando aquel perro y me imaginaba que era el y andaba sobre aquellas piedras y ramas que había en el suelo...
Abrieron mi puerta por última vez, me dijeron que bajara y me duchara... "Oh", pensé yo. "Una ducha caliente y reconfortante, como  una personita, ohhh". Aquella ducha fue un placer para mí. Tras la ducha solo quedaba una cosa, quitarme el collar de doma y entrenamiento que había llevado durante todo mi training e imponerme el de mi Amo, que ahora adquiría un nuevo significado, más aún del que ya tenía.... Es cierto, cuando una sumisa dice que se siente desnuda sin su collar, casi más que sin ropa....
Mis rodillas estaban amoratadas, había estado tan concentrada y tan metida en mi papel que no era consciente de todo el tiempo que estuve 'andando' en esa posición, es cierto que ya al final me costaba bastante andar.




 


Este relato se lo dedico especialmente a mis dos grandes apoyos que me ofrecieron todo su amor, su cariño y comprensión durante todo el proceso y que sin ellas hubiera sido muy difícil que yo lo hubiera logrado; a yara y brisa, gracias. Tampoco dejar de mencionar y quitar mérito a los grandes cerebros y artífices de todo lo que allí acontenció, que estuvieron, creo, cerca de 3 meses preparándolo mi Amo Ender y Amo Roberto.

2 comentarios:

  1. Este training significo que no hay otra forma de entrega para ti que la esclavitud; que aunque quieras negarla , es lq que tu mente y tu cuerpo desean.
    Fue algo increible, kamas me habia sentido tan feliz y tan orgulloso de ti, y nunca tan afortunado.
    En el Palacio, donde todo comenzo, la sumisa karaER se conviertio en la Esclava kara de Ender

    Te Amo, esclava

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  2. Si, mi Amo, al final de mis trainings entendi q por mas q lo niegue y por mas q me lo cuestione, todos mis caminos me llevan hacia el mismo lugar... ser esclava de mi Amo Ender...
    love u too, my Owner and Master.

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